“Yo no creo que haya un solo periodista verdadero que se resigne a escribir para el  olvido. Sin embargo, bien sabemos que la sociedad en la que nos ha tocado vivir, al convertir todos los productos del trabajo humano en mercancías, tiende a instaurar el culto de lo desechable en todas las actividades y todos los campos, y también ha convertido al periodismo en una fábrica de textos evanescentes e intrascendentes que derivan toda su importancia de la actualidad, de la novedad, y que nadie querrá leer mañana. ¿Pero tiene que ser ese necesariamente el destino del periodismo? ¿Tienen que ser sus textos semejantes a tantos objetos desechables de la derrochadora sociedad industrial, que se usan y se arrojan? Yo creo que esta es una pregunta digna de reflexión y de examen: ¿Puede un periodista anhelar que su labor sea significativa y perdurable? Yo creo que más bien es su deber que sea así, pero para ello no basta que sea oportuno, ni con ser sensacional, ni con esforzarse por ser fiel a los hechos, ni con esforzarse por ser ameno. Como antes dije, creo que esta posibilidad de perdurar está unida a la conquista de la belleza, de la significación, de la singularidad y de la gracia”
Tomado del Blog: Antimanual del uso http://antimanualdeuso.tumblr.com/
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