ImagenEn los últimos tiempos, nos encontramos inmersos en una de las tendencias de la boga derechista más descabelladas. Un desfile de doble moralidades acompasan los desenfrenos periodísticos de algunos actores políticos que trabajaban en Globovisión. Más de uno ha salido diciendo por ahí que en ese medio no se puede hacer un “periodismo libre”, y me pregunto ¿cuándo ha sido posible tal utopía?

Los que hoy predican la pluralidad, jamás la han aplicado desde ese diciembre de 1.994, tiempo desde el cual una musiquita terrorífica sirvió de fondo las 24 horas del día para consolidar la estrategia desinformativa de los hogares venezolanos. Se hizo posible entonces, en base a las inmensas garantías del derecho a la información respetadas en el país, una monstruosa ventana audiovisual donde el desequilibrio marcó la pauta informativamente hablando.

Con absoluto cinismo, tal como el que describía el maestro Ryszar Kapuściński, se desenmascaran muchos de estos llamados “periodistas”, para quienes sienten aversión por la palabra equilibrio. Tan connotados son que nunca han tocado las páginas de esa brillante referencia periodística titulada “Los Cínicos no sirven para este Oficio” y con el mayor descaro pregonan a todo viento  que andaban ejerciendo un periodismo que favorecía la verdad. Señor Giusti, usted es un falso, que condiciona el concepto de ese principio a su antojo y de manera asquerosa justifica su parcialidad a un supuesto boicot.

Usted Giusti, sabe muy bien que abandona Globovisión a través de sus “artes dialécticas enmohecidas” por ser parte de este show de moda, y en segundo lugar, porque le queda grande el concepto de “libertad”, ese mismo a través del cual nuestras audiencias exigen mejores contenidos, un periodismo más responsable y un oficio que no le siga haciendo daño.

Ángel W. Muñoz J.

Periodista y Profesor Universitario

angelwmunoz@gmail.com | @angelwmunoz

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