Hoy el cúmulo de información satura a las masas y juega un papel determinante en áreas como la política, economía, educación, etc., lo que plantea una serie de retos importantes a la profesión periodística. Lo que podría considerarse una enorme ventaja a través de un repaso simplista, puede convertirse en un severo inconveniente cuando se desvirtúa la esencia de este oficio.

 Actualmente, el periodismo cumple una función básica en las llamadas “sociedades democráticas” desde donde se ofrece a los pueblos la posibilidad de consolidar sus cosmovisiones en base a la desinformación. El principio de la democracia debería suponer una información de calidad como factor determinante para su buen desarrollo, y esto no ocurre cuando existen condiciones de deficiencia, manipulación u ocultación de informaciones.

 Desde las grandes corporaciones mediática, se ha logrado reducir el término de información a mercancía, donde la “buena” noticia pasa a ser la que genera más beneficios al que la produce que a quien la recibe, obviando con ello que el centro es siempre el pueblo, que es a quien se debe finalmente el periodista.

 Es entonces como los medios a través de las nuevas tecnologías han transformado al periodista o comunicador en un “vendedores” de información. Hemos asumido el rol de contar diariamente la complejidad del mundo combinando las competencias de análisis y expresión.

 La presión sobre el periodista siempre ha existido, pero quizá el problema hoy sea otro. Informativamente hablando, los mismos medios se han desvirtuado al aplicar criterios que no son los más adecuados. Puede que algunos medios ganen más, pero han perdido la credibilidad y el prestigio, dos valores esenciales para que se pueda mantener su función social y el compromiso con sus usuarios.

 No podemos calificar esta realidad como una “crisis del periodismo” ya que la necesidad de estar bien informados es cada vez mayor; existe es una crisis de identidad del mundo de la información, que acaba perdiendo el sentido social de su trabajo, y una crisis de modelo económico por las rápidas variaciones en la forma de acceso a la información. El Pueblo está mejor protegido cuando se valora y se protege la integridad de la conciencia de aquellos que divulgamos la información. Necesitamos entonces de buenos comunicadores en buenos medios. Así tendremos más y mejores lectores o espectadores.

 Ángel W. Muñoz J. 

Periodista y Profesor Universitario

angelwmunoz@gmail.com | @angelwmunoz 

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