No caeremos en la trampa de discutir “guarimbas” sí o “guarimbas” no. De lo que se trata es de combatirlas, con la razón y la justicia, en todas partes.

Las “guarimbas” no son “protesta”, no son lucha ni acción política. No educan, no proponen, no resuelven. Es golpismo nazi-fascista cuya mayor repercusión es asustar, herir, matar y escandalizar mediáticamente.

Nadie entiende la “guarimba” como se la entiende en Venezuela porque, no hay vueltas, se trata de un delito puramente dirigido contra el orden democrático y sin ofrecer alternativas políticas.

Anhela sembrar caos anárquico.

Por cierto no es lo mismo una pataleta anárquica “guarimbera” que el Anarquismo. La “guarimba” es insurreccional e irracional y cuya única lógica es destruir todo lo que ha decidido la voluntad democrática del pueblo de Venezuela.

En su expresión más escandalosa la “guarimba” es operación mediática (hoy transnacionalizada) basada en des-informar gracias al histrionismo estereotipado de los violentos asalariados.

Es engaño a la opinión pública mundial mientras pavimentan las autopistas del intervencionismo imperial.

Tan “guarimba” es el espectáculo callejero de los mercenarios como “guarimba” son los alaridos histéricos de los “periodistas” burgueses, por ejemplo en Televisa y en CNN, que desgarran sus vestiduras porque hay “guarimbas” mientras aplauden a la Casa Blanca y sus amenazas invasoras.

También las “guarimbas” ingresaron al arsenal de la Guerra de IV Generación y no somos ingenuos para pensar que, aun minúsculas, son inofensivas.

El mayor peligro consiste en no saber cómo desactivarlas o quedarnos de brazos cruzados.

El antídoto socialista es sencillo: por la Revolución ¡todo!, contra la Revolución ¡nada!

Texto de Fernando Buen Abad | buenabad@gmail.com | Tomado del Correo del Orinoco
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