Foto: Archivo / EL TIEMPO
Foto: Archivo / EL TIEMPO

El Tiempo de Bogotá publicó el primero de noviembre un artículo del crítico de televisión colombiano, Ómar Rincón titulado: “El Periodismo de Paz | El Otro Lado“, que Conciencia Periodística quiere compartir íntegro con ustedes para la reflexión y el análisis:

Habitamos tiempos de paz (¡eso creemos creer!). Y no sabemos qué es o cómo se hacen medios o periodismo o ficción en perspectiva de paz. Y no lo sabemos porque hemos vivido 50 años en guerra, de eso de paz poco hemos practicado.

La guerra es un duelo de relatos, agendas, visibilidades, representaciones, tonos. Y esa lucha se hace en los medios de comunicación.

Por eso es urgente comenzar a hacer un periodismo en sintonía con la paz. Y este periodismo implica diversificar y transformar las prácticas que tenemos de informar. He aquí algunas alusiones.

Cuidar el lenguaje. En la guerra las palabras son balas que matan: se usa el adjetivo para odiar, se signa al contrario como enemigo, se descalifica la palabra ajena con el insulto propio.

Los guerreros (guerrilleros, ‘paras’, militares, empresarios, políticos, expertos) juegan en la misma cancha del improperio y la palabra impune en su valor de verdad, pero efectiva en su capacidad de destrucción. Y en este no cuidar la palabra, nuestros medios, como Uribe y el Procurador, solo saben comunicar guerra.

Conversar con los otros puntos de vista. La paz implica que todos tenemos un poco de razón y verdad, que no se impone una sola mirada, que entre todos sabemos mejor.

Por eso, los medios deben diversificar las fuentes, los expertos, los análisis. RCN debe desuribizarse, Caracol descarroñizarse, Canal Capital despetrizarse, los medios bogotanos desantizarse… Cada nota debe ir con más perspectivas y menos militancia en el odio propio.

Contextualizar los odios. La verdad tiene sentido en su contexto, luego ningún decir o informe u opinión significa por fuera de un contexto.

Los periodistas debemos volver a practicar intensamente el contextualizar cada afirmación de nuestras fuentes, cada estudio que recibimos y cada experto que habla. Sin contexto no hay paz.

Desmovilizar a los guerreros. En los medios, entre más odies (políticos, funcionarios públicos) y robes (corruptos y empresarios), más visible eres. ¡Así no se puede! El premio de visibilidad al guerrero y al odiador profesional es informar en perspectiva de guerra.

Agendas transversales. El periodismo debe mutar en sus agendas informativas, ya no podemos seguir informando en compartimentos aparte como Política, Cultura, Justicia, Economía, Nación…

Debemos asumir que nuestra realidad estructural se ha transformado. Y por eso las agendas periodísticas de hoy son integrales: Medio Ambiente (que incluye economía, cultura, política, justicia sociedad, poder…), y así con Paz, Minería, Infraestructura, Diversidades (identitarias, sexuales, de género…).

Ser contra-poder. El periodismo siempre está en otra parte, buscando, preguntando, dudando de todo. Y por eso debe seguir denunciando que “aunque ganamos la guerra, perdimos la legitimidad de Estado en el territorio” (frase que le oí a la periodista Marta Ruiz).

Los medios para la paz deben desmovilizarse de Bogotá y sus expertos y habitar el territorio que es donde la guerra existe y los colombianos sufren. Habitar el territorio para denunciar el abandono estatal y la perversión de los políticos locales.

El periodismo en perspectiva de paz cuenta historias para sensibilizar a los ciudadanos, generar conciencia, producir transformaciones de sentidos, tejer sociedad y producir confianza entre todos.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

Fuente: http://www.eltiempo.com/entretenimiento/cine-y-tv/omar-rincon-el-periodismo-de-la-paz-el-otro-lado/16418544

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