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Conciencia Periodística exige a la AN debatir el papel de los dueños de los medios en el país | Foto: Twitter

Usar la profesión de periodista para acusar sin prueba alguna a otros por casos de corrupción, amparados en el ejercicio de la autodenominada “independencia editorial”, es una verdadera muestra del libertinaje al que están acostumbrados algunos “comunicadores” y en mayor medida los dueños de las corporaciones mediáticas en el país y fuera de él.

Lastimosamente, muchos anteponen la libertad que tenemos para expresarnos a los deberes que también debemos preservar quienes día a día generamos contenidos dirigidos a audiencias, pero que descuidamos el atributo de la oportunidad y en el peor de los casos la calidad del mensaje. Parecen olvidar que disfrutar de nuestros más amplios derechos debe soportarse entonces el valor que más debe cultivar un comunicador: la responsabilidad de servir al pueblo.

No puede entonces alguien pretender sólo exigir un derecho si éste no asume con entereza sus deberes. Escribir lo que se le de la gana, sin que esto implique ni la misma mínima sanción moral ha sido la constante en el sector que más tiende a censurar el derecho a informar y a expresarse: Los dueños de la máquina del fango como los catalogó Umberto Eco.

Pensar que la cesura en los medios de comunicación debe atribuírsele únicamente al Estado no es pecar de ingenuo, sino que forma parte de un plan sistemático que a través de la doble moral, pretende esconder la censura, previa y hasta a veces descarada, a la cual nos someten los dueños de los mass media. ¿Esa censura si será aceptable?

Por estos días, al empresario David Natera Febres, director del Correo del Caroní, a quien no conozco y por supuesto no voy a juzgar, se le atribuye desde la mediática el magnánimo poder de concentrar la libertad de informar en el país.

Basta sólo con revisar el timeline de la red social Twitter, escuchar las posiciones de algunos actores políticos y empresarios o revisar las pocas páginas de algunos medios impresos para darse cuenta que en este señor se pretende centrar la estrategia que acusa al Gobierno venezolano de coartar las libertades tanto en el acceso a la información como en la acción comunicativa.

Surge la duda, entonces, si una particularidad puede representar en un todo a los actores que estamos involucrados en el goce de nuestra libertad de expresión y la garantía que tiene el pueblo a estar informado.

La visión de un empresario nunca puede verse desde la óptica de un periodista. Y esto me queda claro ya que al momento de escribir estas líneas sorteo una gran cantidad de improperios que un reducido sector le propina al Jefe de Estado, sólo por estar comunicando al país varias medidas a propósito de celebrarse el Día del Pescador en Venezuela. Nuevamente, me invade una duda: No habrá libertades entones en la tierra de Bolívar.

No se trata de defender a un gobierno, un empresario o un sector en específico.  Se trata de generar el debate necesario, sin doble moral, sobre el papel de los medios en la coyuntura actual del país y en especial la función de los dueños de medio.

Por eso, desde Conciencia Periodística exhortamos a la Comisión Permanente de Poder Popular y Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional, a generar los espacios necesarios que promuevan un debate nacional sincero al respecto.

Exigimos el cese de esa vil campaña que desatan las corporaciones mediáticas, tanto nacional como internacionalmente, para posicionar ante la opinión pública que el Estado es violador de la libertad de expresión y de prensa.

Asimismo, pedimos que el pueblo venezolano en las atribuciones que le consagran la Constitución de la República Bolivariana, ejerza su poder, participe en el debate y realice contraloría social al ejercicio periodístico. Ya basta que los empresarios usen sus medios como plataformas para difundir información que ellos le han atribuido la característica de producto que les genera ganancias y se comporta complaciente con determinados intereses.

Invitamos a los comunicadores graduados, alternativos o estudiantes a ejercer la profesión apegados a la ética  y a observar estos ejemplos como lo que no que no deben hacer en su desempeño profesional.

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