Iván Padilla Bravo

A menos presencia de medios críticos se debe profundizar la lectura crítica de los mismos. La primera tarea es saber con precisión, ante qué medios nos encontramos. ¿Cuáles son los medios que estamos leyendo y para qué?

Ante la inmensa presencia de medios y la proliferación de soportes para la comunicación y el periodismo, se ha generado una pérdida galopante de contenidos, de información, de entretenimiento y de educación a través de los mismos. Cada vez más habitamos el mundo de la incomunicación y en ese lugar, el periodismo desaparece completamente como espacio oportuno y veraz, que cede entonces su lugar para la invención de noticias o la conversión del oficio en correa de transmisión que justifica la hegemonía del pensamiento de la clase dominante.

En Venezuela hemos tenido la oportunidad de evidenciar, especialmente gracias a los procesos de “visibilización” y transparencia de la realidad toda, que ha posibilitado la Revolución Bolivariana y Chavista, la esencia del periodismo caracterizado por Simón Bolívar en 1818, con motivo de la primera edición del periódico Correo del Orinoco, el 27 de junio de ese año, bajo la premisa de “decir siempre la verdad” y su progresiva degradación en el presente.

El Correo del Orinoco, artillería de combate que acompaña comunicacionalmente a la gesta libertadora e independentista en el combate a las ideas retrógradas y colonialistas de la monarquía española, expresadas en La Gaceta de Caracas, también se fue a “patear calle” en el campo de Carabobo y acompañar así a la batalla militar que sellaría nuestra Independencia en 1822.

El casi bicentenario Correo del Orinoco irrumpe en el espacio histórico de guerras independentistas para liberar a América del yugo europeo y, particularmente, español. Su aparición es ejemplar, especialmente por el carácter crítico del mismo frente al pensamiento colonial dominante. Es así como se abre paso y, pese a su corta existencia, deja un legado para las generaciones de comunicadoras y comunicadores y, fundamentalmente, de periodistas, que en la actualidad pugnan porque el pensamiento y el periodismo crítico libren con éxito las batallas por la verdad y en contra de la manipulación mediática.

Es el Comandante Hugo Chávez, como líder indiscutible de la libertad en el siglo XXI, quien asume, entre sus múltiples iniciativas independentistas y para la construcción de la Patria socialista, la refundación –inspirado en el mismo espíritu crítico del Libertador Simón Bolívar- del Correo del Orinoco y la retoma del periodismo como artillería del pensamiento crítico y emancipador.

Sin embargo, la tarea no está hecha. Las escuelas de Comunicación Social, aún en las universidades nacidas bajo la inspiración bolivariana de los gobiernos de Chávez y Maduro, siguen generando periodistas para reproducir la dominación del capital, del pensamiento burgués, oligárquico y santanderista, sin llegar a dotar de suficientes herramientas para el estudio crítico de la sociedad y de los medios que pretenden expresarla o transformarla.

Al lado de esto, nuestra Revolución y el Gobierno, como instrumento para la definición y ejecución de políticas y estrategias comunicacionales, sigue sin conseguir desarrollar una trinchera suficientemente clara y fuerte que renueve las tareas de la comunicación y del oficio del periodismo para colocarlas al auténtico servicio del pueblo y de sus intereses y no de los de quienes cosifican, mercantilizan y venden todo, en función de una banalización y despojo de la conciencia.

Por eso, la presente fecha, 27 de junio de 2016,  día del periodista, es propicia para mirarnos y mirar a nuestros medios, dentro de la función social de acompañar la guerra que debe acabar con todas las guerras, ésta, la de la independencia definitiva, la de la unidad y la Patria socialista.

Ilustración: Xulio Formoso 

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