Conciencia Periodística

Por la libertad | Contra el libertinaje

Secretaría de Redacción

6hC8sJNbOBJETIVO GENERAL

Ofrece herramientas y criterios teórico-prácticos de organización estructural, humana, técnica y dinámica para la creación y organización de una “Oficina de Redacción”, como núcleo central de producción informativa de un medio de Comunicación Social, para que el estudiante al egresar de la universidad pueda gerenciar una oficina de redacción en cualquier medio impreso, audiovisual, público y/o privado y con ello generar y realizar una acción de alto nivel profesional, efectiva, eficaz y creíble.      

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 

  1. Conocer las exigencias y demandas informativas del momento y del entorno local, nacional e internacional.
  2. Aplicar conocer la estructura de una organización coherente que le permita lograr las coberturas noticiosas con efectividad y prestancia.
  3. Conformar un equipo humano y técnico lo suficientemente versátil que le permita ejecutar con propiedad los fines para los cuales son creados.
  4. Determinar las variaciones y distribuciones porcentuales en unas publicaciones periódicas entre a.) Publicidad e información b.) a nivel informativos, por temas y secciones c.) En primera y última página.
  5. Determinar las temáticas, la encuesta como herramienta de ayuda en la planificación para determinar la distribución de las temáticas a desarrollar. Lograr la diferenciación temática en periódicos y revistas.
  6. Acceder a las diferentes fuentes noticiosas, fijas y accionales; privadas, oficiales, institucionales; las agencias de noticias nacionales e internacionales.
  7. Lograr la jerarquización noticiosa: su importancia, su aplicación; el lead; la jerarquización por secciones temáticas; la jerarquización en primer y última página.
  8. Predeterminar la importancia de las reuniones de pauta: para el inicio de una edición y para el cierre de dicha edición.
  9. Entender el sentido del concepto de estilo, del estilo personal, del estilo periodístico y la utilidad de los manuales de estilo

HORARIO 2016-II

  • Sección N12I2: Miércoles de 6:30 pm a 9:40 pm  en el aula S1-4

 

PLANIFICACIÓN ACADÉMICA 2016-II

 

CALIFICACIONES DEFINITIVAS 2016-II

CALIFICACIONES DEFINITIVAS SECRETARIA DE REDACCIÓN 2016-II N-12 I2


Ensayo 1:

 

LECTURA: El papel del editor en la búsqueda de la calidad periodística

índiceEl contenido de este libro fue compilado y editado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Esta obra reviste una gran importancia para entender el papel de los editores en el complejo campo periodístico.

 Las intervenciones de directores, editores y periodistas de medios de América Latina que participaron en el seminario: “El papel del editor en la búsqueda de la calidad periodística“, que se desarrolló en el Museo de Arte Moderno de Monterrey los días 28 y 29 de agosto de 2006,  nos permiten acercarnos a las dinámicas, tendencias, cambios y particularidades de las salas de redacción.

LECTURA: Quiénes integran una redacción

Así se hace periodismo es el título de la obra de Sibila Camps y Luis Pasos, que constituye un manual de obligatoria referencia.

 

Descarga: Quiénes integran una redaccion

 


 

Cinco llaves maestras de la edición

Gardner Botsford

11822334_950258514997001_2451050355149620148_nA principios de 1948, la entrega de «Carta desde París» y «Carta desde Londres» se trasladó desde el domingo a un día más civilizado de la semana, y a mí me trasladaron con ella. Otra persona pasó a encargarse de las noches de domingo y empecé a dedicar la mayor parte del tiempo a editar largas piezas factuales:«Perfiles», «Reportajes» y textos de ese tipo. Seguí editando a Flanner y Mollie Panter-Downes –de hecho, a partir de entonces edité todo lo que cualquiera de los dos escribiese para la revista–, y también me asignaron a varios escritores de primera clase del New Yorker, con muchos de los cuales formé alianzas permanentes. Eso implicaba menos tiempo con los escritores de menor calidad con los que había empezado, los Helen Mears y Joseph Wechsberg. Helen Mears era una escritora olvidable; a Joseph Wechsberg lo recordaré siempre. Era un incordio, un Mal Ejemplo y un rito de paso para cada editor junior. Para empezar, era checo y en realidad nunca aprendió inglés. (Aquí hay una observación biológica de Wechsberg que he conservado intacta a lo largo de los años: «Sin los largos hocicos de los abejorros, los pensamientos y el trébol rojo no pueden ser fructificados».) Además, había empezado como escritor de ficción (ahora es más conocido, si es que se le conoce por algo, por algunos relatos que publicó en la revista antes de la guerra) y, cada vez que los datos que necesitaba resultaban elusivos, se los inventaba. Como su escritura estaba desvinculada de la gramática, el vocabulario y la cordura (ver arriba), podía escribir muy deprisa, y no había nadie más prolífico que él. Sandy Vanderbilt siempre decía que había editado más a Wechsberg que yo, y que había editado más a Wechsberg de lo que el propio Wechsberg había escrito, por culpa de una pesadilla recurrente en la que trabajaba en un manuscrito implacable e interminable de Wechsberg que seguía supurando por mucho que Sandy trabajara, pero cuando fuimos a la morgue y sacamos el archivo de Wechsberg, ninguno de los dos podía recordar quién había editado qué, o, para ser más precisos, quién había escrito qué. Lo que nos molestaba era que Wechsberg era inmensamente popular entre los lectores, lo que quería decir que nosotros éramos inmensa, aunque anónimamente, populares entre los lectores. Cuando llegaron algunos editores que eran todavía másjuniors que yo –Bill Knapp, Bill Fain, Bob Gerdy y un par de figuras más transitorias–, les asignaron a Wechsberg y yo quedé libre al fin. No totalmente libre, por supuesto.

Como la revista publicaba cincuenta y dos números al año, la mayoría de los cuales contenía (entonces) al menos dos piezas factuales, era demasiado esperar que los escritores de primera fila pudieran satisfacer esa demanda. Eso abrió la puerta a escritores de segunda línea y yo (como Sandy, Shawn y todos los demás) tenía que echar una mano. Era el tipo de trabajo que me llevó a una serie de conclusiones sobre la edición.

Regla general n.º 1: Para ser bueno, un texto requiere la inversión de una cantidad determinada de tiempo, por parte del escritor o del editor. Wechsberg era rápido; por eso, sus editores tenían que estar despiertos toda la noche. A Joseph Mitchell le costaba muchísimo tiempo escribir un texto, pero, cuando entregaba, se podía editar en el tiempo que cuesta tomar un café.

Regla general n.º 2: Cuanto menos competente sea el escritor, mayores serán sus protestas por la edición. La mejor edición, le parece, es la falta de edición. No se detiene a pensar que ese programa también le gustaría al editor, ya que le permitiría tener una vida más rica y plena y ver más a sus hijos. Pero no duraría mucho tiempo en nómina, y tampoco el escritor. Los buenos escritores se apoyan en los editores; no se les ocurriría publicar algo que nadie ha leído. Los malos escritores hablan del inviolable ritmo de su prosa.

Regla general n.º 3: Puedes identificar a un mal escritor antes de haber visto una palabra que haya escrito si utiliza la expresión «nosotros, los escritores».

Regla general n.º 4: Al editar, la primera lectura de un manuscrito es la más importante. En la segunda lectura, los pasajes pantanosos que viste en la primera parecerán más firmes y menos tediosos, y en la cuarta o quinta lectura te parecerán perfectos. Eso es porque ahora estás en armonía con el escritor, no con el lector. Pero el lector, que solo leerá el texto una vez, lo juzgará tan pantanoso y aburrido como tú en la primera lectura. En resumen, si te parece que algo está mal en la primera lectura, está mal, y lo que se necesita es un cambio, no una segunda lectura.

Regla general n.º 5: Uno nunca debe olvidar que editar y escribir son artes, o artesanías, totalmente diferentes. La buena edición ha salvado la mala escritura con más frecuencia de lo que la mala edición ha dañado la buena escritura. Eso se debe a que un mal editor no conservará su trabajo mucho tiempo, mientras que un mal escritor puede continuar para siempre, y lo hará. La buena escritura existe al margen de la ayuda de cualquier editor. Por eso un buen editor es un mecánico, o un artesano, mientras que un buen escritor es un artista.

(En Life of Privilege, Mostly. Imagen: texto original deThe Waste Land, de T. S. Eliot, con correcciones de Ezra Pound.)

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